sábado, 4 de abril de 2009

EL OJO DE NEFERTITI


El bello busto policromado de Nefertiti, esposa de Akenatón, fue descubierto el 6 de diciembre de 1912 por una expedición arqueológica alemana en las ruinas de Amarna (Ajet Atón), la capital del faraón. El equipo de arqueólogos trabajaba para la Sociedad Alemana de Oriente bajo la supervisión del Profesor Ludwig Borchardt de Berlín. Tenían la autorización del gobierno egipcio para excavar aquel lugar. El busto, de 3.400 años, apareció entre las ruinas del taller de Tutmés, escultor de la corte de Amarna. Borchardt supo desde el primer momento que se hallaba ante una obra maestra.

Existen diferentes hipótesis para explicar la pérdida del iris del ojo izquierdo de la escultura. Una de ellas sostiene que estaba colocada en una repisa de madera en el taller del escultor. La repisa, deteriorada por las termitas, terminó rompiéndose. El busto dio una voltereta y cayó al suelo, pero lo hizo sobre la corona plana, lo que evitó su rotura, aunque con el impacto perdió el iris de ese ojo y sufrió desperfectos en la oreja.

El equipo de arqueólogos alemán la encontró enterrada en la arena boca abajo, de manera que, en principio, la tesis podría ser aceptada. No obstante, el relato que se conserva de su descubrimiento y el exhaustivo estudio de la escultura hacen que la hipótesis deba ser rechazada.

Al parecer la encontró Mohammed Ahmes Es-Senussi. Se encontraba excavando la sala 19 rejilla P-47 (el área se dividió en rejillas de 600 pies cuadrados) cuando los rayos del sol iluminaron el oro y colores azules de la escultura. El grito de Mohammed atrajo a todos. El Profesor Borchardt fue despertado de su siesta. La estatua se hallaba enterrada, cabeza abajo, en el cascote. Cuando la limpiaron observaron que estaba casi intacta. Los únicos desperfectos eran los astillados lóbulos de las orejas y la pérdida del iris del ojo izquierdo. La arena y la suciedad de la sala 19 (más de 30 pies cúbicos) se tamizó de forma exhaustiva en repetidas ocasiones con una malla cada vez más fina. Los pedazos de la oreja se encontraron pero el ojo nunca se recuperó.

Un examen más minucioso de la escultura permitió comprobar que nunca llegó a colocarse el iris del ojo pues sobre el globo ocular izquierdo no se ve ninguna huella de manipulaciones.

Se apuntó la posible pérdida del ojo izquierdo de Nefertiti en algún momento de su vida. Sin embargo, ningún relieve mural o escultura que reproduce a la reina muestra que tuviera este defecto.

Incluso ha llegado a afirmarse que el escultor pudo enamorarse de la reina, que tenía fama de seductora, y que por despecho, al sentirse rechazado, se vengó desfigurando su rostro.

Otra hipótesis sostenía que la escultura iba a situarse en una urna de perfil y, por tanto, sólo se requería un ojo perfecto. Para los iris de los ojos se empleaba cristal de roca, caro y difícil de conseguir, de modo que no se consideró necesario colocar los dos.

También se afirma que el busto fue el modelo que utilizó Tutmés para otros retratos de la reina realizados en su taller, de manera que, teniendo en cuenta el valor de esas piezas de cristal, sólo se colocó el del ojo derecho, necesario para que el rostro no resultara inexpresivo.Es posible que, a pesar de su extrema perfección y belleza, el busto fuese considerado en la época como una escultura menor, de poca importancia, ya que nadie se preocupó de llevarla consigo cuando Amarna y el taller de Tutmés quedaron abandonados.

Imágen de la Reina Nefertiti desarrolladas durante el período de Amarna
Grabado de la imagen de la Reina Nefertiti
El célebre busto de Nefertiti, que retrata a la mujer del faraón egipcio Akenatón, conocida por su belleza, fue esculpido según los cánones estéticos de hace más de 3.300 años y no es fiel a la realidad. Ésta es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Imaging Science Institute de Berlín, en Alemania, tras analizar por segunda vez el busto mediante imágenes de tomografía computerizada (TC).

El busto de Nefertiti es un núcleo de piedra caliza cubierto por capas de estuco de diferente grosor. El análisis desveló que debajo del busto había otro rostro delicadamente esculpido, pero con rasgos faciales algo distintos.

El rostro interno de piedra caliza fue esculpido con delicadeza y ligeramente simétrico. En comparación con la cara de estuco más externa, la cara interna mostraba algunas diferencias: menos profundidad en las esquinas de los párpados, pliegues alrededor de las esquinas de la boca y las mejillas, pómulos menos prominentes y una ligera prominencia de la nariz. Las orejas de la escultura interior eran similares a las visibles en el exterior.

Según los investigadores, retocar los pliegues de las esquinas de la boca y suavizar el puente de la nariz en la cara externa pudo ser una elección del artista y reflejar los ideales estéticos de la época.

COLLAGE ECHO POR MI...

RESTOS DE NEFERTITI EN COLLAGE

4 PISTA

EL ATAQUE:

A primera vista, la 'hendidura' que Elliot Smith encontró en el pecho del joven príncipe entraría dentro de esta categoría. Pero los rayos X revelan una historia diferente. Un arma del tamaño de un hacha hendió el pecho del adolescente cinco veces y con gran profundidad, partiendo el esternón, la clavícula y seis costillas. Los huesos no se astillaron porque eran cortes limpios, y tampoco tenían fibras de lino. Conclusión: el ataque tuvo lugar cuando el cadáver estaba fresco (los saqueos de tumbas suelen tener lugar mucho tiempo después del enterramiento), posiblemente antes de que fuera envuelto para ser sepultado. En consecuencia, no fue un saqueo al uso, motivado por la codicia, sino un ultraje motivado por el rencor. El corte de unos 12 centímetros que hay bajo el pecho izquierdo de la 'Mujer más joven', también plantea un misterio. No ha podido ser causado por un golpe frontal, a no ser que fuera una puñalada que rebotara de las cos las, algo que se desvía mucho del propósito de un ladrón que sabía a ciencia cierta dónde buscar. Pero la mutilación de su cara no da lugar a dudas. Hasta ahora se había creído que el destrozo de su boca se podía haber hecho muchos años después de su muerte, por un golpe casual de un pie o de un puño. Pero un examen minucioso desvela que alguien le dio un tajo con un hacha. El arma le cortó la mandíbula superior, le arrancó varios dientes y le abrió un agujero en la cara del tamaño de un puño. Además le arrancaron el brazo derecho por debajo del hombro.

Estas lesiones no tienen nada que ver con el saqueo de tumbas, no se guardan joyas en la boca. El único fin del atacante era hacer daño, un daño que iba a tener una influencia cruel en el futuro de la muerta pues «le privaría del aliento de la vida en el más allá», afirma la doctora Flecher, «que es lo más terrible que le podía pasar a un antiguo egipcio». Y lo que es peor: tirar el cuerpo, anónimo y desnudo, en una cámara anónima le despojaba de su identidad. Porque el nombre tenía una importancia clave en el más allá egipcio. Según sus creencias, pronunciar el nombre del muerto le haría volver a la vida. Sin nombre, y con el rostro deteriorado, a la fallecida se le privó de vivir de nuevo. También Tiy y el joven príncipe fueron despojados de su identidad. Les dejaron, como a la 'Mujer más joven', desnudos sobre el suelo, mientras que a otras momias que habían sido movidas de sus lugares de enterramiento original se les permitió quedarse en sus ataúdes y conservar su nombre. ¿Por qué se maltrató de tal manera a estas tres? ¿Por qué se les condenó al olvido, cuando al menos una de ellas, Tiy, era con toda seguridad una reina? ¿Quién quiso borrarles de la historia? A medida que la cámara de rayos X recorre el cuerpo de la 'Mujer Más Joven', va haciendo otros descubrimientos. Dentro de la cavidad hay trozos de joyas, amuletos. Puede que quedaran atrapados en la resina o que los ladrones, en su precipitación, los dejaran caer. Descubrimos una prueba de escoliosis lumbar, curvatura excesiva de la espina dorsal, y luego, cuando la cámara llega a sus muslos

3 PISTA.

DOS BRAZOS DERECHOS

A Joann Fletcher no parece intimidarle que pongan a prueba sus teorías, pero no contiene sus emociones. Tras posar con las momias, se esfuerza por explicar lo que siente: «No se puede describir. Ver a estos tres individuos y conocer sus circunstancias es maravilloso». Ciertamente los detalles humanos son conmovedores. La reina Tiy, por ejemplo, tiene piojos en sus trenzas pelirrojas, y su rostro, con esa imponente nariz regia, registra huellas de una erupción cutánea. El niño sufrió en vida alguna lesión que le dislocó una cadera, aunque su rostro trasluce una leve sonrisa. Tiene unas pestañas perfectas, casi femeninas. Nefertiti, si es que realmente es ella, llevaba las uñas pintadas con alheña. Aún se le pueden distinguir las cejas, el pelo creciendo en su cabeza rapada y el cuello, el famoso cuello, largo como el de un cisne. La piel de la frente, como en el caso de Tiy, guarda las huellas de un tocado muy apretado. ¿Cómo podría alguien quedar índiferente? No obstante, queda un enigma por resolver. Cuando el egiptólogo Grafton Elliot Smith examinó por vez primera estas momias, allá por 1907, informó de que a la 'Mujer más joven', como él la llamaba, le faltaba el brazo derecho. Pero cerca de la momia había hallado un antebrazo que pertenecía al brazo derecho, doblado por el codo y con los dedos de la mano apretados. Como a las demás momias de la cámara mortuoria no les faltaba ningún miembro, parecía sen adjudicárselo a la 'Mujer más joven'. La momia que tenemos delante de nosotras es indudablemente la misma que vio Smith (tomó fotos de ella). Ahora bien, por qué la momia luce ahora un nuevo brazo derecho que, para añadir más desasosiego, no tiene mano y no está doblado. Ha sido amputado por debajo del hombro pero, por lo demás, está en su posición correcta.

Este detalle no es sólo una curiosidad más. A los reyes y reinas se les enterraba con uno o ambos brazos cruzados sobre el pecho y las manos agarrando el cetro u otro atributo de la realeza; sólo a los plebeyos o a personajes de la realeza de menor importancia se les enterraba con los brazos rectos. Por lo tanto, s si esta momia fuera la de Nefertiti, debería tener un brazo doblado, tal y como la describió Elliot Smith. ¿Ha estado Joann Fletcher persiguiendo una quimera? ¿Hemos sido engañados por el error de Smith? Poco a poco las piezas encajan. Aunque en esta etapa los expertos no se pueden permitir hacer más que observaciones a toda velocidad, pues el análisis minucioso tendrá que esperar a su regreso a Inglaterra, a nadie le ha sorprendido, por ejemplo, que las tres momias tuvieran agujeros en el pecho. Significa que los saqueadores han hecho su trabajo: una de las cosas que buscan es el escarabajo del corazón y otras joyas que se colocaban dentro del cuerpo.